RUTAS CULTURALES MADRID ENOTURISMO

La llegada del Imperio Romano

Bajo la influencia del Imperio Romano la viticultura madrileña escribiría el primer capítulo de su historia y sus vinos se convertirían en signo de riqueza y distinción.

Sin unidad política, la Península Ibérica era, antes de la llegada del Imperio Romano, un crisol de tribus cuyo común denominador era el bajo desarrollo de sus actividades ganaderas y agrícolas. Habría que esperar la llegada de los romanos que, con una organización y militarización superiores, terminarían por someter a estos rudimentarios pueblos e introducir su riqueza cultural.

Las primeras incursiones de tropas romanas en el actual territorio madrileño —entonces la Carpetania—, es de comienzos del siglo II a.C.: la política de alianzas con las tribus indígenas desarrollada por Sempronio Graco dibujaron la frontera entre el Tajo y el Sistema Central y mantuvieron pacificada la zona durante los sucesivos años. Con el estallido de la Guerra Lusitana en el 147 a.C., las operaciones militares se trasladarán nuevamente al centro peninsular aunque todavía entonces los carpetanos permanecerían fuera del control romano. Con el fin de la contienda, tras la muerte de Viriato en el 137 a.C., se produce un nuevo avance de las fronteras que traspasarán el Sistema Central: la Carpetanía será definitivamente incorporada al dominio de la entonces República.

La única población que posteriormente ostentaría el título de Municipio sería Complutum —actual Alcalá de Henares—, que se rodearía de otras poblaciones menores y, sobre todo, de explotaciones agropecuarias de relevancia diversa, las villas: en torno a ellas, la conocida como «triada mediterránea» pudo arraigarse en tierras madrileñas: el cereal, el olivo, y la vid, de los que extraían el pan —panis—, el oro líquido —oleum—, y el caldo divino —vinum—.

INICIO DE RUTA: Alcalá de Henares

Muchos se sorprenderán de encontrar los impresionantes restos de la ciudad romana de Complutum a 30 minutos de Madrid. Una visita al mismo yacimiento nos descubre uno de los barrios —conocido como Regio II— de una urbe que en su día ocupó en torno a las 50 hectáreas. La ciudad carpetana de mismo nombre se erigía en el cerro de San Juan del Viso, pero las pocas ventajas que ofrecía su localización hicieron que la población fuera trasladándose al nuevo asentamiento romano sito en la fértil vega del río Henares.

El foro era el centro neurálgico de toda la ciudad romana: tenía forma rectangular y a su alrededor se distribuían los principales edificios públicos. En el enorme muro que todavía queda en pie en el centro del recinto, el 6 de agosto del 306 serían ajusticiados los niños naturales de Tielmes Justo y Pastor por no renunciar a su fe cristiana.

Que los romanos introdujeron definitivamente en la Península el cultivo de la vid para la elaboración del vino —y con ello su significado de riqueza, distinción y civilización—, queda evidenciado en el mosaico que de la antigua Casa de Baco se conserva en el Museo Arqueológico Regional, en el centro de la ciudad. En sus salas también podremos encontrarnos con la Pátera de Titulcia, plato ceremonial carpetano de plata y oro para ofrendar a los dioses datado de los siglos IV–III a.C.

TRAYECTO: Alcalá de Henares—Camporeal

Iniciamos el camino proponiendo una ruta de carreteras secundarias y alejadas del tráfico que nos permitirá acercarnos al entorno propio de esta ruta. Tras remontar una colina de pinos, nos encontramos con la localidad de Torres de Alameda; allí, en la Ermita de la Soledad del siglo XVII podemos atisbar un nuevo vestigio de la influencia de Complutum a través de una lápida romana sita en la fachada. De camino, el paisaje inundado de campos de olivares nos anuncia la llegada a Camporeal.

PARADA: Camporeal

La localidad da nombre a una de las denominaciones de calidad de Alimentos de Madrid, las «Aceitunas de Camporeal». Y es que, de nuevo, nos encontramos con otra de las grandes incidencias de la cultura romana en la agricultura peninsular, el cultivo del olivar.

En el mes de octubre los agricultores recolectan manualmente, sin golpes, el fruto de sus olivos centenarios, una meticulosa labor que permitirá que las aceitunas, tras añadirle un característico aderezo local, lleguen enteras a las mesas. Las almazaras y tiendas de la zona, destinadas a la comercialización de aceite, harán las delicias de los visitantes que buscan alimentos directamente de sus productores.

TRAYECTO: Camporeal—Valdilecha

El camino que cruza el llano sirve de introducción a la primera localidad de la ruta con bodega visitable. Campos de encinas y pinos, olivares y viñedos hablan de lo óptimo de tanto terreno como clima —con grandes diferencias térmicas entre las estaciones de invierno y verano—, para el cultivo de estas especies mediterráneas.

PARADA: Valdilecha

Aunque aparece por primera vez mencionada en un documento de 1190 firmado por el rey Alfonso VIII, es evidente que todos los dominios del fértil Valle del Tajuña que eran conectados mediante la calzada que unía Segóbriga con Complutum en tiempos de dominación romana, pudieron efectivamente ser lugares adecuados para la explotación agrícola de sus moradores.

Hoy día la localidad se rodea de viñedos y a través de una de la visita a una de sus bodegas podremos acercarnos a los métodos y herramientas tradicionales de elaboración de vino, especialmente los tinajones cerámicos tan propios de los caldos madrileños.

Igualmente recomendamos la visita al interior de la Iglesia Parroquial de San Martín Obispo, una de las arquitecturas religiosas medievales más interesantes de Madrid: aunque muy deteriorada por el paso de los siglos, sus muros albergan una de las joyas de la pintura mural románica.

TRAYECTO: Valdilecha—Carabaña

Continuamos la ruta en dirección a Orusco de Tajuña y buscando precisamente el primer encuentro con el río Tajuña, cuyas aguas son destinadas principalmente al regadío. Con el paisaje inundado de viñedos, nos acercaremos a su vera por donde pasa una de las vías verdes más interesantes del sur de la Comunidad, la llamada «Vía Verde del Tajuña y el Tren de los 40 días» —un bello recorrido de más 60 kilómetros y que podrá disfrutarse como parte de otra de las rutas de Madrid Rutas del Vino, Los tiempos del Ferrocarril—. El camino a nuestro siguiente destino, Carabaña, hará las delicias de los amantes de la avifauna.

PARADA: Carabaña

Sede de una de las marcas de productos hortícolas de mayor visibilidad en el panorama actual de la producción autóctona y con comercialización en la capital, Carabaña está ubicada en uno de los enclaves más fértiles del valle del Tajuña.

A los cultivos propios de la huerta y el olivo, se le unen los viñedos en los que, pese a no tener todavía ninguna bodega adscrita a la D.O. Vinos de Madrid, se están experimentando nuevas técnicas de cultivo con las variedades de Merlot, Tempranillo y Syrah.

TRAYECTO: Carabaña—Tielmes

El recorrido siguiendo el curso del Tajuña pasa junto al Balneario Aguas de Carabaña. De conocidas propiedades medicinales, el Agua de Carabaña se vendía en las farmacias de toda Europa durante los siglos XIX y XX por ser uno de los escasísimos productos naturales para combatir el estreñimiento. El visitante de la capital podrá encontrar uno de sus anuncios sobre los azulejos de la estación fantasma de Metro de Chamberí, hoy visitable como «Andén 0».

PARADA: Tielmes

Aunque desde un punto de vista arqueológico Tielmes no se encuentra entre los lugares del Valle del Tajuña con mayor cantidad de restos romanos —en proporción son más los Paleolíticos y Calcolíticos o de la Edad del Bronce—, su mismo topónimo se cree que proviene del término «thermeda», que designa el lugar de nacimiento de los niños Justo y Pastor, hermanos de 6 y 9 años respectivamente y que en el siglo III fueran ajusticiados en la ciudad de donde parte la presente ruta, Complutum.

La bodega que puede ser visitada es llamada con el nombre original que los romanos dieron al Río Tajuña.

TRAYECTO: Tielmes—Perales de Tajuña

Este breve recorrido continua el curso del río, junto a la vía verde ciclista. A la derecha, el enorme risco yesífero comienza a mostrar el antiguo asentamiento pre-romano de Caraca, aunque será necesario llegar a Perales de Tajuña para dejar el vehículo y acercarse dando un paseo de diez minutos.

PARADA: Perales de Tajuña

Fueron numerosos en la zona los asentamientos de tiempos pre-romanos. Y es que, los valles de los ríos Tajuña y Tajo todavía hoy mantienen su idoneidad para la colonización: la abundancia de agua y sus condiciones climáticas hacían fértiles a estas tierras.

Uno de los pueblos pre-romanos, los carpetanos, ocuparon durante siglos del centro de la Península Ibérica y sus núcleos poblacionales, ya fueran bien en cerro como en llano, se caracterizaban por la falta de arquitectura, prefiriendo las cuevas excavadas en riscos yesíferos y que les permitiría la movilidad estacional. Buena prueba de ello la encontramos en el yacimiento conocido como «Risco de las Cuevas».

Tras los convulsos tiempos en que romanos y carpetanos batallaron contra los cartagineses capitaneados por Aníbal —siglo III a.C.—, el establecimiento de la República y posteriormente el Imperio habrían facilitado la extensión de las actividades agrícolas, especialmente la viña.

TRAYECTO: Perales de Tajuña—Titulcia

Continuamos esta ruta con el descenso del río Tajuña por el valle, hasta casi su desembocadura en el río Jarama. La presencia de olivares y viñas en el paisaje continúa recordándonos la herencia de nuestros antepasados.

FIN DE RUTA: Titulcia

En la última de las localidades de esta ruta, Titulcia, fue encontrada la bella pátera ritual carpetana datada en los siglos IV-III a.C. y popularmente conocida como «Medusa de Titucia» —actualmente en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares y visitado al comienzo de nuestro camino—. Nos encontramos en otra de las ubicaciones preferidas por nuestros antepasados, un páramo donde reina la confluencia del Jarama con su tributario Tajuña.

La bodega que podemos visitar, además de brindarnos la posibilidad de dormir o participar en catas, ofrece una buena selección de los productos de la huerta locales. Sin duda, la mejor recompensa para el final del camino.

Itinerario 1

Alcalá de Henares—Camporeal
Por Torres de Alameda: M-300 & M-220
20,5 km | 30 min

Camporeal—Valdilecha
Calle de la Amistad & M-224
10,7 km | 14 min

Valdilecha—Carabaña
Por Orusco de Tajuña: Calle Cañada—Calle de la Atalaya
14,2 Km | 18 min

Carabaña—Tielmes
Calle de la Atalaya
7,6 Km | 8 min

Tielmes—Perales de Tajuña
Por Risco de las Cuevas: Calle Azote
4,8 Km | 8 min

Perales de Tajuña—Titulcia
Por Morata de Tajuña: Calle del Duende—Calle del Barranco—Calle de las Canteras
23,8 Km | 27 min


Localidades: Alcalá de Henares, Nuevo Baztán, Pozuelo del Rey, Campo Real, Valdilecha, Carabaña, Tielmes, Perales de Tajuña, Titulcia
Bodegas: V de Valmores, Bodega y Viñedos Gosálbez Orti (Qubél), Bodegas Orusco
Distancia: 33 km | 30 min.
Longitud: 82,9 km