MADRID ENOTURISMO CULTURAL ROUTES

The age of the railway

Between the eighteen fifties and the eighteen eighties, wine-producing towns placed all their hopes for their definitive commercial burgeoning in the railway.

El ferrocarril ha sido esencial en la organización del territorio y en la reestructuración de las redes de ciudades, dando protagonismo a las que se convirtieron en nodos del sistema ferroviario y teniendo grandes dificultades para competir aquellas otras que quedaron fuera del trazado. En el caso de Madrid, al igual que en otras regiones vitivinícolas, para contar la historia más reciente de sus vinos no podremos disolver la estrecha relación que estos tuvieron con el tren desde las últimas décadas del siglo XIX.

El 7 de febrero de 1851, el Conde de Romanones nos relata la emocionante puesta en marcha del primer tren que unía las ciudades Madrid y Aranjuez. En la Puerta de Atocha multitudes se congregaban para tan importante acontecimiento: la reina Isabel II, el presidente del gobierno Bravo Murillo y Salamanca, altos dignatarios y las bandas de música de la guarnición festejaron el arranque de la flamante locomotora. El tren abría un nuevo camino, para el transporte de los productos del sur de la capital.

Los vinos, que hasta la fecha llegaban sobre carros de mulas en tinajas, encontraban una vía más accesible desde las vegas del Tajo y el Tajuña. El paulatino decaimiento del cultivo de la vid en el norte de Madrid fruto de las adversidades climatológicas a principios del XIX y del imparable crecimiento urbano que progresivamente iba ganando terreno al campo de las localidades, hoy barrios como Tetuán o Chamartín, supuso la afirmación definitiva de las comarcas del sur como el territorio de los vinos de Madrid y de los que disfrutamos en la actualidad.

INICIO DE RUTA: Madrid

Hoy en día, en las proximidades de la Estación de Atocha, se encuentran las oficinas del Consejo Regulador de la D.O. Vinos de Madrid, frente a la ampliación diseñada por Jean Nouvel del MNCARS (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía). Desde aquí se asesora y supervisa, con incasable esmero, la calidad de los caldos con certificación de origen.

Si bien el punto de partida de esta ruta podría realizarse desde cualquier otro lugar de la capital, es este el que propondremos como el más decoroso con nuestros propósitos.

TRAYECTO: Madrid—Arganda del Rey

Entrada la segunda década del siglo XXI, Madrid tiene entre sus favoritos un medio de transporte popular: el metro. La extraordinaria red de vías férreas subterráneas, de las mayores del mundo, cuenta con 300 estaciones en sus 293 kilómetros, movilizando diariamente a más de 2 millones de pasajeros. Usaremos este medio de transporte que, en gran parte del recorrido hasta Arganda del Rey, utiliza el mismo trazado del trayecto original que partía de la Estación del Niño Jesús, junto al Parque del Retiro, hasta Mondéjar (Guadalajara) y Alocén (cercana al río Tajo), y que cesaría su uso para pasajeros en 1969.

Para realizar esta ruta proponemos usar la bicicleta si se desea proseguir por la Vía Verde del Tajuña desde Arganda —en la actualidad es posible viajar acompañado de bicicleta de lunes a viernes, de 10 a 12:30, y a partir de las 21:00 hasta cierre, y los fines de semana durante todas las horas de servicio del subterráneo—. En el caso de realizar la ruta en vehículo particular, el visitante podrá llegar a Arganda de Rey utilizando bien la A-3, gratuita, o la R-3, de peaje.

PARADA: Arganda del Rey

En el periodo de entreguerras mundiales, durante la Segunda República y antes de que estallase el conflicto de la Guerra Civil española, la viña de Madrid recuperó parte del esplendor perdido en la crisis de la filoxera de finales del XIX. Fruto de la escasez de caldos locales, los inicios del siglo xx sirvieron para posicionar otros vinos de procedencias menos próximas a la ciudad. Madrid se bebía toda su producción y se nutría, principalmente, de los venidos de Valdepeñas en grandes pellejos fáciles de transportar que colgaban de las paredes de las tabernas de la capital.

De los diversos barrios de Madrid, parece identificado el de Ventas como el que mayoritariamente servía vinos de Arganda. El tren de Arganda, «que pita más que anda», hacía de cómodo transportista y hoy sirve todavía de atracción turística los domingos de primavera (marzo, abril y mayo) y otoño (octubre, noviembre y diciembre) —gracias al trabajo desinteresado colectivo compuesto por amantes del ferrocarril—: es el llamado Museo de la Poveda.

Dos bodegas esperan al visitante, en dos localizaciones opuestas desde la salida del metro. ¿Qué otras capitales del mundo pueden ofrecer bodegas en activo conectadas en metro con el centro de la ciudad? Encontrará el visitante también dos trayectos por el interior de la localidad, antiguos trazados del ferrocarril, que han sido convertidos en carril bici.

TRAYECTO: Arganda del Rey—Tielmes

El camino que espera al ciclista hasta su encuentro con el Tajuña sorprenderá por el renovado aspecto de su firme. Utilizando el trazado d del tren, esta vía verde se inaugura en el 2007, ofreciendo al ciclista un recorrido en este primer tramo de menos de 30 kilómetros. Las Vías Verdes son antiguos trazados del ferrocarril en el interior de la península que han sido adaptados para el ciclismo y el senderismo. Si bien para el resto de rutas históricas planteadas dentro del proyecto Madrid Rutas del Vino han sido cuidadosamente seleccionadas carreteras secundarias con escaso tráfico rodado, en este caso el visitante podrá vivir una experiencia insólita alejada del asfalto en un trayecto que, por ser anterior vía férrea, no presenta fuertes pendientes —imposibles para las locomotoras de principios del siglo xx—.

La principal función de este trazado de ferrocarril de vía estrecha fue el transporte de remolacha en esta vega del Tajuña hasta la estación de La Poveda, punto de partida de la ruta ciclista. Uno de los puntos más interesantes de este camino se encuentra nada más superar la localidad de Perales de Tajuña, en el tramo en que el recorrido se elevada unos metros sobre el valle y se apoya en la ladera del «Risco de las Cuevas». En el corte yesífero del mismo podremos identificar multitud de cuevas prerromanas del antiguo asentamiento carpetano de «Caraca».

PARADA: Tielmes

La crisis de la filoxera provocó la reconversión de muchas tierras dedicadas hasta entonces al cultivo de la vid en otros productos agrícolas demandados por la gran ciudad. Mientras las zonas más próximas a Madrid, como Alcalá de Henares y Colmenar Viejo, veían como se arrancaban las últimas y enfermas vides, sus campos se convertían en praderas y huertas aprovechando las zonas más húmedas. El cereal y el olivo tomaban impulso empujando a la vid a la zona más al sur de la hoy Comunidad de Madrid, en la frontera con Toledo. Sería éste el momento en que la actual configuración de las subzonas de producción tomaría su aspecto casi definitivo. Tielmes, localidad de origen romano, representaba a la perfección el éxito del portainjerto americano que, inmune al devastador parásito, permitió recuperar muchas de las variedades más características de los vinos de Madrid: 700 hectáreas de vid florecían de nuevo en el Valle del Tajuña, la mayoría de ellas de la variedad Malvar. Sus vinos blancos volvieron a la capital, esta vez sobre los vagones de la nueva línea férrea.

TRAYECTO: Tielmes—Carabaña

Siguiendo el camino en ocasiones muy próximo al río Tajuña, la Vía verde nos ofrece frecuentes ocasiones de observar la avifauna. El serpenteante cauce que el usuario se encontrará no debe conducirnos a error: la utilización de los ríos para el regadío y la escasez de lluvias en la Península, han mermado claramente el caudal de la mayoría de ellos. También el Tajo, del que es tributario el Tajuña, tiene en su historia antigua días de mayor gloria, cuando cristianos y musulmanes buscaban dominar los escasos puntos en que era posible cruzarlo a caballo. Recomendamos realizar la Ruta del Tajo y los vinos de la Orden de Santiago que discurre a pocos kilómetros más al sur.

PARADA: Carabaña

Fue la llegada del ferrocarril a la localidad lo que dio alcance internacional a sus eficaces aguas medicinales. Reconocida desde hace siglos por los manantiales ubicados en el Cerro Cabeza Gorda, de propiedades laxantes naturales, la conectividad de la localidad con la ciudad de Madrid creó rápidamente una red de distribución eficaz al resto de Europa. Pese a no tener la localidad bodegas adscritas a la D.O. Vinos de Madrid, encontramos cultivos de vid experimentales y algunas cepas viejas en las laderas más elevadas frente a la localidad.

TRAYECTO: Carabaña—Pozuelo del Rey

Al comienzo la Guerra Civil, el 18 de julio de 1936, contaba Madrid con 36.000 hectáreas dedicadas a viñedo, siendo el segundo cultivo en superficie tras el cereal y superando el olivo. Durante los siguientes tres años de la contienda, duras batallas militares se dieron en Madrid y sus alrededores, siendo las comarcas del sur los habituales escenarios del conflicto en los que los bombardeos terminaron por castigar las viñas existentes.

El cuidado de la vid quedó rápidamente diezmado y la dificultad para llevar el vino a la capital hicieron que el precio se incrementara considerablemente. De las 0,45 pesetas que costaba el litro en el mercado madrileño al comienzo de la guerra —apenas 0,15 pesetas más caro que un kilo de patatas— se pasó a pagar, en el mercado negro del verano de 1938, 135 pesetas por un litro de garnacha mezclada con azúcar quemado.

El trayecto que une Pozuelo del Rey con Estremera y que pasa por Carabaña, formaba parte del «Tren de Negrín» o «Tren de los 40 días», un proyecto de conexión de las comarcas del sur con Madrid impulsado por el republicano Juan Negrín y puesto en marcha en 1938, año en que es nombrado presidente. La necesidad de encontrar vías de acceso entre la capital y Valencia durante el asedio que las tropas franquistas hizo que el proyecto se ejecutase precipitadamente, quedando la infraestructura con graves deficiencias que impidieron su funcionamiento de manera prolongada.

Aunque el trayecto acondicionado como vía verde es el que conecta Carabaña con Estremera, hacia el sur, nos dirigiremos al nodo de conexión que se encuentra hacia el norte, Pozuelo del Rey. El trazado original se encuentra intransitable en esta parte por lo que utilizaremos las vías de tráfico rodado durante los últimos 22 kilómetros.

FIN DE RUTA: Pozuelo del Rey

En las ruinas de los andenes de Pozuelo del Rey finalizaremos la ruta. Tras la Guerra Civil llegaron años de penuria. En un primer recuento se encontraron 11.000 hectáreas de viñedo a salvo de daños, y en años venideros los habitantes de estas tierras de labranza los hicieron crecer de las 25.000 que había tras el fin del conflicto hasta las 30.000 hectáreas.

En 1949, el Instituto Nacional de Colonización, dictó algunas normas para sobrellevar la escasez de la posguerra en el mundo rural, como la utilización de hojas y sarmientos para el alimento del ganado. Pero por suerte los agricultores y ganaderos de la zona no hicieron excesivo caso, probablemente por el reducido número de reses que alimentar.

Las localidades algo más alejadas del área de crecimiento urbano de Madrid, como es Pozuelo del Rey, salvaron sus suelos del crecimiento exponencial urbano y permitieron crear, durante los siguientes treinta años, tres subzonas de producción que en 1990 serían establecidas en el reglamento de la recién creada Denominación de Origen Vinos de Madrid.

Route 6

Madrid—Arganda del Rey
Metro: Línea 6 & Línea 9
11,2 km | 13 min

Arganda del Rey—Tielmes
Vía Verde del Tajuña
27 km

Tielmes—Carabaña
Vía Verde del Tajuña
8 km

Carabaña—Pozuelo del Rey
Vía Verde del Tajuña y Tren de los 40 días—Calle de la Atalaya—Calle Ambite—Calle del Abeto—Calle de Esparteros
22 km


Towns: Madrid, Arganda del Rey, Morata de Tajuña, Perales de Tajuña, Tielmes, Carabaña, Orusco de Tajuña, Villar del Olmo, Nuevo Baztán, Pozuelo del Rey.
Wineries: Bodega y Viñedos Gosálbez Orti (Qubél), V de Valmores, Vinícola de Arganda, Bodegas Castejón
Distance Madrid:
Length: 75,7 km